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Aspecto General

Cruzada por la línea tropical (trópico de Capricornio) goza de todos los primores naturales correspondientes a su situación geográfica. Se compone de dos regiones separadas por las montañas de Ybytyrembeta: la parte llana, alta al oriente, hacia el mar y la montañosa. Esta hállase casi totalmente cubierta por selvas impenetrables y serranías inmensas de cuys faldas nacen múltiples corrientes de agua que, al llegar al Parana, se convierten en caudalosos ríos. De las serranías de Ybytyrembeta salen numerosos afluentes del río padre. Muy al sur, corre Yguazu con grandes arrecifes y saltos que dificultan la navegación.

Según Lozano. cerca de la desembocadura de este imponente tributario del Parana, los primeros conquistadores tuvieron su puerto señalado por la célebre Peña Pobre llamada así porque, al principio, creyeron que la peña era de rico metal, el sueño dorado, por el brillo esplendente que despedía a la luz del sol y, al último. encontraron ser nada. Más arriba, a treinta leguas, está el gran Salto del Guaira, una caísa de agua de las más maravillosas del mundo; a dos leguas arriba cae el Piquyry, y a doce, al norte de éste, el Huybay, con bastante caudal y curso. Nace del corazón del mismo de la provincia. En su curso, y a setenta leguas de su boca, tiene el Salto de Arayny, Son tributarios del Huybay, el Yñee-e que corre por entre las altas montañas por cañadas y cajones pedregosos y el Carimbatay. Otro afluente del Parana es el Parana-pane, caudaloso y extenso río que nace de las inmediaciones del Piratin-ni. Son sus tributarios el Pirapo, el itangu-a y el Tibaxiba.

La provincia del Guaira comprendía dentro de su perímetro varias otras de naturales, célebres en la conquista, tales como la de Ypambusu, en las inmediaciones de la desembocadura del Pirapo, la de Tucuty en la naciente del Itaangu-á, la de tayaoba o Tayaoty en la del Yñee-y, la de Ñuatinguy en la del Huybay y la de Ybytyrembeta, muy al oriente, la de Cai-yu o Guarayru o Cabelludos donde se eleva majestuosamente el cerro de Ybytyruna en medio de la soledad de la llanura. Lozano cuenta que por la provincia de Tayaoba cruzaba el camino de los guaranies llamado Peabiru de 200 leguas, de San Vicente, costa del Brasil, al Parana con un ancho de ocho palmos y cubierto de un pasto muy menudo. El mismo dice que en la provincia de Ñuatinguy hay un cerro prominente del mismo nombre donde los naturales tenían un adoratorio en el que veneraban el cadáver del abapaye Urobolí o urubumoroti (cuervo blanco). Respecto a los caminos dice el Dr. Bertoni en su "Pre-historia y protohistoria" que los guaranies "abrían picada en el montey después de limpiarla con cierta prodigidad, la sembraban de trecho en trecho con semillas de dos o tres especies de gramináceas, una especialmente cuyos brotes se propagaban con suma facilidad, y plantas que nacían, pronto cubrían completamente el suelo y podían impedir el crecimiento de los árboles y de los yuyos, que sin eso hubieran ocultado la picada. Estas gramíneas tan bien escogidas, tenían la especialidad de tener simillas glutinosas o sedosas que se pegaban espontáneamente a los pies y a las piernas de los viajantes. Sobraba con plantarlas o sembrarlas a grandes distancias, de legua a legua, por ejemplo, para que, al poco tiempo, uno a dos años tal vez, resultare tapizado el camino por una alfombra que impedía el crecimiento de los arbustos y otras malezas que hubieran podido obstruírlo." "Una de estas vías, dice, pasaba del Guaira a la costa del Brasil; otra salía de la costa de Santa Catalina y llegaba al Salto Iguazu, otra del Salto Iguazu pasaba por la región del Guaira"

La Provincia del Guaira era una de las más pobladas de todas las tierras ocupadas por los guaraníes. Según Guzmán, solamente en los alrededores de la Villa Rica del Espíritu Santo existían más de doscientos mil indios "poblados así por ríos y montañas, como en los campos y pinales que corren hasta San Pablo". Pareciera el centro del imperio guarani donde habitaban los que pertenecían a la "aristocracia de la raza" al decir del Dr. Bertoni. En la provincia de Guarayru o Caíyu, la altiplanicie, desde donde se divisaba en lotananza el Océano no, era un verdadero paraíso por su belleza: "llanura muy extendida y amenísima a causa de bañarla arroyos diferentes de aguas frigidísima, coronadas sus márgenes de bellísimas y apacibles arboledas. Es este camino, termina Lozano, una viva imagen del camino de la virtud; que siendo al principio áspero y escabroso, llegando a su cumbre, ofrece el más gustoso recreo que hace echar en olvido todos los afanes de la subida; porque, de pasadas las aspeísimas sierras que dejamos mencionadas se llega a gozar en estas llanuras una amenidad tan dulce que obliga a dar por bien empleados los trabajos que costó su posesión".

Este lugar delicioso, habitado, según Lozano, por "gente muy soberbia y que se tenía por más nobles que las circunvecinas", era, pues, el sitio desde donde se divisaba el mbaeberaguasu, el gran mar que allá lejos, en el oriente, relumbraba a los reflejos del sol sal radiante del trópico y sobre cuyas olas vendrían los conquistadores y la luz de una nueva civilización. De la noticia que suministraron los indios de esa "cosa rutilante", el mbaeberaguasu de lotananza, se habría deducido la existencia de la ciudad misteriosa de los guaraníes de que hizo eco el Dr. Bertoni en su "Prehistoria y Protohistoria", misteriosa ciudad que no ha existido sino en la rica fantasía guaraní.

Estas tierras producían batatas, bananas, algodón, porotos y mandioca. Cuando penetraron los jesuitas en el Guaira encontraron cultivada la caña de azúcar. Según tradición recogida por los mismos, fue el Apóstol Santo Tomás (el Pai Sme de los guaranies) quien enseñó el uso de la mandioca a los naturales.

El Guaira y sus Habitantes
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Viajes, Expediciones y Fundaciones
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*Nota: Todos los escritos en los cuadros fueron extraídos de la obra "El Guairá, Historia de la Antigua Provincia" del autor guaireño Ramón I. Cardozo.