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Los Habitantes

Contra la duda la duda de ciertos escritos de los primeros tiempos del descubrimiento y conquista de la América, la experiencia comprobó muy pronto la capacidad de los aborígenes del continente colombino para asimilarse la civilización y la cultura europea y, muy especialmente, de los componentes de la gran nación guarani que poblaba, entre otras partes de América, la comarca guaireña.

Desde los principios de la conquista, los reyes de España consideraron siempre con interés y benevolencia la condición social y jurídica de los indios y dictaron leyes protectoras para defenderles de la codicia y la crueldad de algunos que, llevados por su ignorancia, sus intereses materiales y sus pasiones, practicaron medios aborrecibles, aunque bastante explicables en conquistadores pero no aprobables desde el punto de vista cristiano, en la sumisión y gobierno de los naturales. Había leyes (Leyes de Indias) amparadoras que les declaraban súbditos del Rey de España y menores de edad para que, como tales, fueran tratados y defendidos, como estableció Felipe II el 17 de mayo de 1582. Para su defensa fue creado más tarde el Patronato de los Naturales que tenía en cada ciudad un funcionario que lo desempeñaba. Asi mismo, en el Río de la Plata, las célebres Ordenanzas de Alfaro en contra de los encomenderos y religiosos, fueron incorporadas a la legislación del imperio de ultramar.

Los guaraníes, en el tiempo de l conquista, no habían salido todavía de la Edad Neolítica: sus costumbres, sus herramientas, su organización social estaban señaladas por las características de aquella edad de la humanidad.

A pesar de que en su lenguaje ya tenían vocablos designativos del oro (cuarepotyyu), de la plata (cuarepotytin), del cobre (cuarepotyne) y del hierro (cuarepoty) no existe recuerdo en ningún documento de aquella época de que se haya encontrado en poder de ellos instrumentos de metal alguno. Sus herramientas eran de piedra.

No obstante, el espíritu de comprensión y de interpretación de los fenómenos de la naturaleza era bastante desarrollado en relación a la edad en que se hallaban los naturales guaranies.

Como se sabe la nación guarani se extendía por casi toda la comarca costanera del Atlántico, desde la Florida hasta el Río de la Plata, de norte a sur, y del Atlántico a los Andes de este a oeste, hacia donde, en algunas partes, se produjeron choques entre las dos grandes razas "la guarani y la incaica" que se disputaban la posesión de la altiplanicie como ocurrió en las comarcas parapitienses, o bien, infiltraciones pacíficas como en las regiones del actual norte argentino. Esta nación andariega y dominadora era a la vez guerrera de donde le vino el nombre de guarini (guerrear), guarani. No llegó a formar grandes nucleaciones socialespolíticas como los aztecas y los incas, sino eran una gran colectividad de numerosas tribus o parcialidades, aisladas e independientes que recibían sus nominativos totémicos pero que mentenían, no obstante, una homogeneidad y cierta unión espiritual mediante el vínculo de la común lengua, el abañee

Eran sufridos para el hambre y la sed, dice el P. Hernández por lo que eran excelentes caminadores y soldados. Mediante su poder imitativo bien desarrollado, tenían la capacidad para aprender las artes mecánicas y copiaban con perfección los modelos. Su facultad imaginativa desarrollada a expensas de su entendimiento, que se halla en escaso grado de evolución, les hacía grandes fantaseadoras y crédulos, expuestos a creer y ser engañados con facilidad.

El mismo padre, fundado en Schmidel, admite la crueldad innata de los guaraníes y transcribe estos párrafos del primer cronista de la conquista: "Es costumbre de los carios, cuando guerrean y salen ganando, que matan a todos y no se compadecen de nadie"; y agrega que la crueldad es entrañada en su naturaleza aún después de convertidos, pues, es frecuente que cuando castigaban a alguien "lo despedazaban con azotes".

El P. Montoya y otros escritos jesuítas atribuyen a los guaraníes la antropofagía o canibalismo, lo cual desmiente rotundamente el Dr. Bertoni en su "Prehistoria y Protohistoria"."La antropofagía nunca ha existido entre los verdaderos guaraníes que constituian la aristocracia del grupo guaraniano" dice el Dr. Bertoni. "Los primeros descubridores del Brasil hacen referencia a la antropología, pero generalmente, no se refieren a los pueblos verdaderamente guaraníes sino a otros pueblos de los cuales, algunos han hablado el idioma guarani". "Pertenecian o eran diminados por los guaraníes, pueblos que ahora se llaman guaranizantes, de otra raza de índole distinta y que tenían otras instituciones sociales, pero que habiendo sido sometidos por guaraníes, ya sea por la fuerza, ya por el influjo natural de una civilización relativamente superior, habían adoptado el idioma guarani".

La antropofafia atribuída a los guaraníes no está comprobada por ningún hecho concreto. Tanto los españoles conquistadores como los religiosos franciscanos y jesuítas, cruzaban solos los montes, serranías y desiertos, cualquier hora del día y de la noche, de la costa del Atlántico al Guaira y a la Asunción y vice-versa, sin que ninguno de ellos haya servido de manjar a los carios. Esta atribución era fruto de la fantasía y de las creencias medievales de los europeos, como aquella opinión de Colón sobre los caribes o calibes, y de Orellana sobre las supuestas amazonas. Más, aún algunos creen que era un medio con que justificar los crueles encomenderos, las violencias en contra de los naturales para someterlos a la esclavitud.

Según el Dr. Bertoni, en los distintos grupos guaranianos existian diferencias físicas debido a los factores etnológicos y antropológicos que intervinieron en su formación; pero opina que en "la aristocracia del pueblo guaraní, el tipo físico ha sido reputado como uno de los más hermosos de América". "Los primeros descubridores y más entendidos observadores del Brasil y precisamente los primeros que con especialidad estudiaron las razas indias de ese gran país, declararon que existían entre los guaraníes tribus cuyo físico igualaba y hasta podía aventajar en algo al de los europeos. Los que menos, conceden que había en esa población mujeres hermosas y hombres bien puestos y de facciones regulares. El principal de aquellos exploradores ha dicho que en una ciudad o gran pueblo que acababa de visitar, había visto mujeres cuya belleza podía rivalizar con la de las más hermosas de Lisboa". Y, muy especialmente, el Dr. Bertoni, al ocuparse de este tema, se refiere a los habitantes del Guaira que nos interesan por la índole de este trabajo. Dice: "Los europeos que visitaron la región del Guaira, reconocen que en estas regiones existían pueblos guaraníes que, si no fuera por la situación geográfica, y no existir ninguna memoria prehistórica. se hubiera dicho venidad de Europa, por la semejanza de tipo con ciertos europeos meridionales, particularmente con los españoles".

La mejor prueba de la evolución mental de un pueblo es su propio idioma. La lengua guarani es una de las más perfectas, armoniosas y completas de todas las demás vernáculas: lo cual es también una demostración del grado de civilización a que ha llegado, relativamente, la nación guarani. "Todos los que han estudiado a fondo la lengua guarani están contestes en que es de la mayor perfección; todos ellos la califican de admirable, o cuando menos, muy rica, suave, armoniosa y sobre todo muy expresiva, clara y concisa. Por otra parte, todos están conformes en que una lengua superior, por sus cualidades, estado evolutivo y riqueza de expresiones, no pudo ser hablada sino por un pueblo que hubiese tenido una civilización correspondiente, y esto podemos decir de la lengua guarani".

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*Nota: Todos los escritos en los cuadros fueron extraídos de la obra "El Guairá, Historia de la Antigua Provincia" del autor guaireño Ramón I. Cardozo.