Aislamiento del Guaira
Como ya dijimos, los mamelucos fueron estimulados
en su obra devastadora tanto por los intereses directos
como por el estado de abandono y aislamiento de
la Provincia del Guaira. En efecto, esta vasta posesión
española fue aislándose cada vez más
del comercio del mundo. La ciudad cabeza distaba
de ella más de cien leguas; se le cerraron
los caminos al mar como medida política y,
por último, con el establecimiento del Puerto
Único, se la apartó de la ruta más
corta de las provincias de abajo. Y el asilamiento
fue acentuándose cada vez más a medida
que la ciudad de Buenos Aires, plantada a la entrada
al gran río, vía forzosa del comercio,
iba acrecentando su prosperidad.
Esta situación de la Provincia del Guaira
dentro de lo económico y el abandono por
las autoridades superiores en el orden de la defensa
que permitieron las libres correrías de los
malones portugueses por el territorio, devastándolo,
robándolo y sembrando el pánico y
el terror, produjeron la decadencia de ella que,
en la ilusión de su insigne conquistador,
estaba llamada a grandes destinos.
Hay hechos que, en realidad, no se explican en
la historia de la conquista española del
Río de la Plata. Uno de ellos es éste
que comentamos. Si el gobierno español hubiese
prestado debida atención al desarrollo de
los acontecimientos en sus dominios platenses, si
hubiese realizado lo que intentó hacerlo
en 1557 o lo que le sugirió después
el gran criollo paraguayo Hernandarias, hoy hubiesen
sido esas comarcas usurpadas por el viejo y diplomático
contendor, ricos y florecientes territorios de nuestra
patria y el destino del Paraguay, víctima
propiciatoria de las políticas internacionales,
otro muy distinto.