Visita del Obispo Aresti al
Guaira
El año de 1632 el Obispo de la Provincia,
Fray Cristóbal de Aresti fue a hacer su visita
pastoral al Guaira. Era la primera visita de un
jefe de la Iglesia a aquella Provincia y también
la última. Grande habrá sido el negocijo
de aquellos cristianos que, al fin, recibian en
su seno a su Pastor. Mas, fue con tan mala suerte
que su presencia coincidió con las grandes
invasiones de los mamelucos al mando del célebre
jefe, "cazador de indios", Antonio Raposo
Tavares. Tuvo la tristeza de ser testigo de la destrucción
de una parte de su floreciente diócesis.
En vano quiso ser un San León ante aquel
Atila lusitano. Su presencia ni su súplica
salvaron a las poblaciones del destino a que le
condenó el implacable "bandeirante".
Según un historiador brasileño, el
prelado defendió denodadamente sin resultado,
a la Villa Rica del Espíritu Santo hasta
que él mismo ordenó la evacuación
de la ciudad y el abandono de los dominios guaireños
para llevar a los pobladores a radicarse en la banda
occidental del Parana.
Los guaireños, al dar un adiós a
sus tierras, abandonaron sus ilusiones, sus sueños,
sus esfuerzos de más de medio siglo y empezaron
a escribir una nueva etapa de su existencia.