Las
Piedras Preciosas y un Levantamiento
Cuenta Guzmán que los guaireños
"descubrieron en aquel territorio unas piedras
muy cristalinas, que se crían dentro de unos
cocos de perdenal, tan apretadas y juntas, haciendo
unas puntas piramidales que ocupan toda aquella periferia.
Son de diversos y lucidos colores, blancas, amarillas,
moradas, coloradas y verdes con toda diafanidad u
lustre, que reputadas por piedras finísimas
y de gran valor, diciendo que eran rubíes,
esmeraldas, amatístas, topacios y aún
diamantes. Estos cocos, por lo común, se crían
bajo la tierra en los montes hasta que sazonados los
granos, revientan dando un gran estruendo y con tanta
fuerza, que se han lllevado algunos pedazos de perdenal
más de diez pasos de distancia de donde reventó
el coco que con el incremento que toma dentro de aquellas
piedrecillas parece que con la fuerza del estruendo
estremecen los montes".
Desgraciadamente, estas piedras encontradas
en el cauce del Paraná y que llenaron la mente
de aquellos pobres pobladores de bellas ilusiones,
no fueron sino unos vulgares cuarzos cristalizados
abundantes en aquellos cauces vulcánicos. Pero
fueron la manzana de la discordia. Los guaireños
creyeron de buena fe que aquellas piedras eran preciosas
y que con ellas iban a resolver sus problemas económicos.
Solicitaron del Teniente de Gobernador Riquelme permiso
para ir a España para informar al Rey de aquel
hallazgo; se alborotaron porque les fue negado el
permiso y fueron apresados algunos de los principales
cabecillas. Se presentaron ante el comandante tumultuosamente
cuarenta soldados armados requiriéndole "por
escrito les diera caudillo para ir a los puertos de
mar de aquella costa y embarcarse a dar cuenta a S.
M. de la gran riqueza que tenía aquella tierra,
y que de negárseles harían lo que más
le convieniere". Los amotinados, dirigidos por
el clérigo Escalera, prendieron una noche al
Teniente de Gobernador y a algunos de sus partidarios,
quitándoles las armas.. Los sublevados abandonaron
la ciudad bajo la dirección del manco inglés
Colman, que ya fue jefe de rebelión en Ontiveros,
y abandonaron a Riquelme en la misma con algunos amigos.
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*Nota:
Todos los escritos en los cuadros fueron extraídos
de la obra "El Guairá, Historia de la
Antigua Provincia" del autor guaireño
Ramón
I. Cardozo.
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