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Viajes de Hernando de Trejo, de Salazar y de la Familia de Sanabria

La ruta abierta definitivamente por Alvar Núñez quedó, desde entonces, habilitada para el tráfico de muchas gentes venidad de España con destino a la Asunción.

En agosto 15 de 1551 llegó a la Asunción por esa vía, procedente de Santa Catalina, el sevillano Cristóbal de Saavedra con cinco compañeros con la noticia del nombramiento de D. Diego de Sanabria como gobernador del Río de la Plata; el 25 de julio de 1552, D. Hernando de Salazar, vecino de Granada con treinta compañeros siguiendo los ríos Itabucu, Huybay y Parana; Pero de Molina en 1555, enviado por Irala, pasó por allí de ida a San Vicente al encuentro de Justiniano; éste mismo, en el año mencionado, pasó por el Guaira y trajo la noticia de que había estado en la provincia en compañía de García Rodríguez de Vergara; Juan de Salazar de Espinosa, Cipriano de Goetz y seis españoles; Da. Isabel de Contreras con sus hijas; el Capitán Hernando de Trejo con varios castellanos.

El Capitán Trejo resolvió desamparar a San Francisco, población fundada por él en Santa Catalina, porque en 1554 se "vinieron a extrañas necesidades" las gentes, sobre todo las damas que estaban con él. Siguieron la ruta de Alvar Núñez y después de cruzar serranías y dilatados campos, llegaron al Yguazu, al naciente seguramente, y de allí al Tibaxiba donde fueron muy bien recibidos por los indios del cacique Suruba con cuyo auxilio vinieron a parar a las márgenes del Huybay, tierras de los ybyrayás, donde se establecieron para reponerse de la fatiga. Construyeron, para amparo de todo ellos, una casa grande donde vivieron un largo tiempo, que aprovechó Trejo para hacer instruir a los naturales en asuntos de la religión por intermedio de unos frailes franciscanos que le acompañaban. Alli mismo levantaron una iglesia, o una "casa de oración", por lo que ese lugar de los Ybyrayás quedó conocido con la denominación de "el asiento de la iglesia".

Después de la decapitación del desgraciado teniente de gobernador D. Francisco de Mendoza, fue desterrado el capitán Ruy Díaz de Melgarejo quien se escapó y se fue a San Vicente, costa del Brasil, luego de haberse salvado del poder de los indios que le hicieron prisionero en el camino. Allí se casó con D. Elvira de Contreras a quien, a los pocos meses, mató por haberla sorprendido infraganti con el clérigo Juan Carrillo quien también tuvo la misma suerte que la mujer. Melgarejo huyó de San Vicente y volvió a la Asunción, con su pecado perdonado, cruzando el Guaira. Le acompañaron varios castellanos entre ellos Juan de Salazar de Espinosa y los portugueses Ecsipión y Vicente Goetz quienes trajeron, en aquella ocasión, siete vacas y un toro, los primeros animales vacunos introducidos en el Río de la Plata. En el Añemby se embarcaron en canoas en las que siguieron hasta las tierras de los Ybyrayás de donde pasaron a la Asunción.

Cuenta el mismo Lozano que "en aquel tiempo era tan apreciada cada cabeza de ganado vacuno que para ponderar el subido precio de alguna mercadería, solía decirse: "Son más caras que las vacas de Goetz", por habérse pagado a este portugués el inmenso trabajo de conducir las vacas, con una de ellas".

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*Nota: Todos los escritos en los cuadros fueron extraídos de la obra "El Guairá, Historia de la Antigua Provincia" del autor guaireño Ramón I. Cardozo.