A los 100 villarriqueños
autorizados, mejor dicho privilegiados,
sin contar las mujeres y los
niños, se le sumaron
en forma indebida 67 más.
Ellos se fueron en busca de
la "tierra perdida"
y se asentaron en Curuguaty,
antiguo asiento de Villa Rica,
rebautizado con el nombre
de Villa de San Isidro Labrador.
Allí, se quedaron aguardando
que Dios y su Majestad el
Rey, con su justicia, los
amparen... devolviéndoles
su tierra.
Como se sabe,
unas décadas antes,
ante la desidia de las autoridades
de Asunción y de la
Metrópoli, la Provincia
del Guaira, son sus ciudades
Villa Ontiveros (Fundada en
1554), Ciudad Real (1556)
y Villa Rica del Espíritu
Santo (1570), todas ubicadas
al otro lado del Río
Parana (hoy Brasil), había
sido arrasada por los crueles
mamelucos y bandeirantes
causando, la esclavitud
y muerte de unos 300.000 guaireños
(españoles y nativos
guaraníes).
Los Villarriqueños,
ante aquellas criminales "avanzadas"
fueron obligados a realizar
grandes, sucesivos y penosos
éxodos en busca de
protección de las Misiones
Jesuíticas y, en especial
de la gente de la ciudad de
la Asunción, "Amparo
y reparo de la Conquista del
río de la Plata",
sin más logros que
la colección de mártires.
En los umbrales
del siglo XVIII, muchos de
los "guaireños"
de la Villa Rica del Espíritu
Santo, gente de espíritu
rebelde y tenaz, ubicadas
en las inmediaciones de la
Cordillera
Ybytyruzu, aún
pregonaban la convivencia
de la vuelta a la "verdadera
Guaira", tierra ubicada
más allá de
Río Parana y, discutían
airadamente la fresca noticia
del Tratado de San Ildefonso
de 1777, el cual, según
ellos entendían, legalizaba
las usurpaciones de sus tierras
dejadas en el altiplano paranaense
y que jurídicamente,
tanto por el ulti posedeti
de jure como por el uti
posedeti de facto les
pertenecían, a España
y a ellos.
Los recuerdos
de los grandes esfuerzos realizados
por Ruy
Díaz de Melgarejo,
Alonso Riquelme de Guzmán,
Ruy Díaz de Guzmán
y de otros tantos heroicos
gobernadores, capitanes y
religiosos, como el Padre
Antonio Ruiz de Montoya, Fray
Luis Bolaños y Pedro
Espinola, persistían
y los motivaban a no renunciar
a sus anhelos de volver a
los que consideraban por ley
de ellos.
Por otro lado,
los paraguayos de espíritu
más inquieto empezaban
a discutir sobre la posibilidad
de una independencia no sólo
de la corona Española,
sino también del Puerto
de Buenos Aires, pues se sentían
objeto de injusticias y explotación
a lo largo del coloniaje.
Estos patriotas, encabezado
por Pedro Juan Caballero,
en la noche del 14 al 15 de
mayo de 1811 intimaron al
gobernador Bernardo Velazco.
Este capituló y se
constituyó un gobierno
provisorio, conocido como
el Triunvirato, integrado
por el propio Velazco, José
Gaspar Rodríguez de
Francia y Juan Valeriano Zevallos.
La historia del Paraguay independiente
había comenzado, pero
sin destruir el poder español
en otras latitudes de América
era casi imposible sostenerla.
La historia
de la Comunidad Guaireña
y las principales realizaciones
emprendidas en un siglo de
existencia. En efecto al término
de la Guerra Grande, la población
de nuestra ciudad estaba formada
por 550 habitantes, en su mayoría
niños, mujeres y ancianos.
Al iniciarse la Guerra del
Chaco totalizaban 9.576; actualmente supera los 55.000 habitantes., de los
cuales 28.150 pertenecen al
sexo femenino y 26.850 al masculino.
El primer Gobierno Comunal
con el nombre de Junta Económico-administrativo,
se constituyó por Decreto
del P.E. de fecha 16 de febrero
del año 1872 e integraban
los señores Jorge López
Moreira, Juan B. Careaga,
Gregorio Taboada, José
Gavilán y Saturnino
Careaga, que fueron reemplazados
un año más tarde
por disposición gubernativa,
por los señores Luis
García, Gregorio Taboada,
Miguel Martínez, José
Gavilán y Juan Paulino
Alarcón, en razón
de que los anteriormente nombrados
prácticamente no ejercieron
las funciones a que fueron
designados.
La Junta Económica
Administrativa se instaló
formalmente el 7 de marzo
de 1873. La primera disposición
adoptada, fue ordenar el INVENTARIO
del patrimonio Municipal y
dictar una Ordenanza estableciendo
el pago de impuestos a las
actividades comerciales y
el control de pesas y medidas.
El mismo año se creó
la Comandancia Militar, cargo
en el que fue nombrado el
Coronel José María
Benítez. Como el radio
urbano era de escasa extensión,
se realizaron gestiones ante
los Poderes del Estado para
ampliarlo. Fue así
que por Decreto del Ejecutivo
de diciembre del año
1876 se dispuso que los límites
de la ciudad llegaran “a
dos mil varas a todos los
vientos, tirados desde la
Iglesia situada en la Plaza
“25 de Diciembre”.
Once años más
tarde, la ciudad crecía
en población, vivienda
y establecimientos comerciales.
La actividad económica
se dinamizó; un intercambio
que iba en ascenso obligó
a las autoridades a vigorizar
su acción. En consecuencia,
en 1884 se instaló
la PRIMERA JUNTA MUNICIPAL,
que quedó integrada
con los Sres. Buenaventura
Bordón, Luis Bregain,
Gregorio Taboada, Patricio
Echaurí, Marcelino
Rodas y Bernardino Bordón.
En 1883 se dispuso la construcción
del Tajamar Atosaín.
Desaparecido el mismo, ocupa
hoy dicho sitio el Club Olimpia.
Aquel mismo año, una
comisión compuesta
por el Párroco Julián
Arrién y los seńores Lucas
A. Papalucá, Agustín Guggiari, Pedro Pablo Argüello
y Esteban Gorostiaga
se abocaron a la tarea de
iniciar la construcción
del Frontispicio y Torre de
la Iglesia Matriz.
En febrero de
1885 se dispuso la instalación
de los primeros faroles públicos
alimentados a kerosén. Es
de señalar como un
dato interesante que con motivo
de la visita a la ciudad de
una prominente figura política
en 1905 se iluminó
profusamente las calles de
Villarrica con 500 faroles.
La Banda de Músicos
que pertenecía a la
Policía desde su creación,
pasó a constituirse
en Banda Municipal en 1885,
y el mismo año, ofreció
su primera retreta pública.
Dos años más
tarde reciben en donación
instrumentos para enriquecerlo.
En los primeros meses del
año 1887 se realizaron
los trabajos de prolongación
de las vías del F.C.
de Paraguari a Villarrica,
las que posteriormente llegaron
hasta la ciudad de Encarnación.
En marzo de
1890 se dispuso el trazado
del Plano de la ciudad de
Villarrica, trabajo encomendado
al Ingeniero Santiago Madrigal;
cinco años más
tarde, atendiendo a un pedido
formulado por la sociedad
“Caridad”, la
Municipalidad otorgó
cuatro manzanas de terrenos
para levantar un Hospital
y Asilo, que posteriormente.
pasó a ser Hospital
Regional, hoy Centro de Salud.
En 1896 se iniciaron los trabajos
de la Tablada y Matadero,
terminados al año siguiente.
En 1889 se extendió
la línea telegráfica
de la ciudad a la Estación
del F.C. El 25 de agosto del
año 1906 gracias a
las gestiones emprendidas
por don Marcelino Rodas —a
la sazón miembro del
Parlamento— el P. E.
de la Nación declaró
ciudad a Villarrica, quedando
así el apelativo de
pueblo para la historia. En
1907, por disposición
del Gobierno, se trasladó
a la ciudad la Escuela Normal
de Maestros con la Dirección
del Prof. Estanislao Pereira.
En Julio del mismo año
el señor Juan Lombardi
remitió a la H. Junta
Municipal los planos para
el edificio del Palacio Municipal.
En noviembre de 1907 en solemne
ceremonia —luego de
la Licitación Pública
de rigor y aprobado el presupuesto
elevado por el señor
David Broggini— se colocó
la piedra fundamental del
futuro edificio de la Comuna
Guaireña con la asistencia
de distinguidas personalidades
de la ciudad y de la capital
de la República. Por
decreto del P. Ejecutivo de
fecha 4 de febrero del año
1910 se designó al
señor Cosme Codas para
ejercer las funciones de Intendente
Municipal, constituyéndose
así en la PRIMERA AUTORIDAD
COMUNAL de esta jerarquía
en la historia de la ciudad
de Villarrica. La toma de
posesión del cargo,
constituyó una ceremonia
sobria y emotiva. Presidió
la ceremonia el Sr. Arturo
Voíg Pte. de las H.VM.
En el año
1911 el señor Camilo
Pérez Riera estableció
en su domicilio particular
el primer cinematógrafo
de la ciudad. Ese mismo año
se inició la construcción
del Teatro Municipal, obra
dirigida por el señor
Hans Shelman, e inaugurada
en julio de 1913. Alma y nervio
de este extraordinario emprendimiento
fueron los señores
Cosme Codas, Emilio Mastrazzi,
Damiano Velázquez y
Juan Lombardi. En octubre
de 1914 se otorga al señor
Cándido Mármol
la concesión de la
explotación del servicio
telefónico. Los derechos
y acciones de este servicio
fueron traspasados sucesivamente,
al señor Carlos Campen,
luego a una compañía
telefónica de capital
Germano, y al iniciarse la
Segunda Guerra Mundial, al
Estado Paraguayo, que nacionalizó
dicha empresa. En 1914 se
otorgó concesión
al señor Max Croskey
para la explotación
del alumbrado público.
El fluido eléctrico
reemplazó así
a los viejos faroles alimentados
a kerosén que alumbraban
con su tenue luz las encantadas
noches guaireñas.
En el año
1924 se iniciaron los trabajos
para dotar a la ciudad de
un balneario público
y se inauguró las modernas
instalaciones del Matadero
Municipal con guinches automáticos,
rieles para transporte y bajada
de reses, carritos, etc.,
etc. En los primeros meses
del año 1933, con el
concurso de los prisioneros
bolivianos, se construyó
la emplanada del F.C.C. A.
López que lleva el
nombre de avenida “Capitán
Trifón Benítez
Vera” como homenaje
al héroe guaireño
caído en la Guerra
del Chaco. (Datos extraídos
de “Villarrica"
Contemporánea y su
Municipios”). El antiguo
e histórico local de
la Comandancia militar convertido
luego en sede de la Delegación
de Gobierno, fue ampliado
y mejorado en el año
1939.
En el año
1936, se dispuso la demolición
del Mercado de Abasto situado
frente al Palacio Municipal,
y se construyó los
dos existentes en la actualidad.
El mismo año se designó
con el nombre de “Manuel
Ortiz Guerrero” el Parque
Ycua Pyta. En 1938 se asfaltó
diez cuadras céntricas
de la ciudad gracias a un
empréstito del Gobierno
Nacional de 4.000.000 de pesos
obtenidos por la Municipalidad.
El mismo año con autorización
de la Comuna, la empresa Waísnel
y Cía. .instaló
el primer cine sonoro. Una
década después,
se amplió el Teatro
Municipal.
En diciembre
de 1952 se inauguró
el edificio del Centro Asistencial
del Instituto de Previsión
Social (I.P.S) con la asistencia
del señor Presidente
de la República Dr.
Federico Chávez y el
Ministro de Salud Pública
Dr. Enrique Zacarías
Arza. En el año 1967,
Antelco (Ahora Copaco) inauguró un
hermoso y funcional edificio,
se instalaron los servicios
de Telex y teléfonos
automáticos.
En el mes de
julio de 1967 se inició
la construcción del
moderno y confortable
Estadio
de Básquetbol del Ycua
Pyta, el primero del interior
del país y orgullo
del pueblo guaireño.
Terminada la obra, se inauguró
oficialmente en febrero de
1968 con la asistencia del
señor Presidente de
la República General
Don Alfredo Stroessner. En
la oportunidad, pronunció
el discurso de circunstancias
el señor Delegado de
Gobierno de Villarrica Licenciado
Don Virgilio Ramón
Legal. En los años
1968-69 se remodelaron las
Plazas “De los Héroes”
y “Libertad”.
En 1970 se inició
la construcción del
Palacio de la Delegación
de Gobierno del Guaira, obra
debida a la iniciativa del
señor Delegado de Gobierno
Lic. Don Virgilio Ramón
Legal, emprendimiento de gran
significación y magnitud,
única en su género
en la República. Coopera
con el Lic. Legal una comisión
integrada por destacados líderes
de la comunidad. Un acontecimiento
de relieve constituyó
la construcción de
la ruta asfaltada Oviedo -
Villarrica, inaugurada oficialmente
en el año 1970 con
la presencia del señor
Presidente de la República
en aquel entonces, Alfredo
Stroessner y miembros de los
Poderes del Estado. La Comuna
Guaireña, se hallaba
abocada a la tarea de adoquinar
la mayor parte de las calles
de la ciudad. Para el efecto
adquirió del exterior
una trituradora y las máquinas
necesarias para la realización
del proyecto, con fondos otorgados
en préstamo por el
Bando Central. En el mes de
Julio del año 1971
fueron puestas en funcionamiento
las maquinarias para las obras
de referencia. Actualmente
solo algunas calles quedan
adoquinadas, calles de asfalto
y empedrados cubren la ciudad.
Durante el gobierno de Rodríguez
se asfalto la ruta 8 que nos
comunica con Caazapa. Hoy
podrás observar y revivir
todas las historias y anécdotas
visitando la ciudad de Villa
Rica y las demás ciudades
del Guaira, llenas de historias
y podrás disfrutar de las
hermosas casonas coloniales
que aún sobreviven
al progreso.
Fuente: Museo Fermín López
Villa Rica Iluminada
Ciudad viajera
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